"Si ayudo a una sola persona a tener esperanza, no habré vivido en vano." Martin Luther King (1929-1968)

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Thursday, August 9, 2007

COMO DARLE UNA PASTILLA A UN GATO

Estimados lectores de este miserable blog, este POST inaugura una nueva sección: Tutoriales Absurdos. En esta sección encontraran de todo menos buenos consejos ... jajaja ... suerte con la nieve en Santiago.

1.- Tome el gato y acúnelo con su brazo izquierdo como si estuviera sosteniendo a un bebé. Coloque los dedos índice y pulgar de su mano izquierda para aplicar una suave presión sobre las mejillas del minino,
mientras sostiene la píldora con la derecha. Cuando el gato abra la boca, arroje la píldora dentro. Permítale cerrar la boca a los efectos de que el gato la trague.
2.- Coja la píldora del suelo y saque al gato de detrás del sofá. Acune al gato en su brazo izquierdo y repita el proceso.
3.- Traiga al gato desde el escritorio y tire la píldora baboseada a la basura
4.- Coja una nueva pastilla de la caja, acune al gato en su brazo izquierdo, manteniendo las patas traseras firmemente sujetas con su mano izquierda. Fuerce la apertura de la mandíbula y empuje la pastilla dentro de la boca del animal con su dedo medio. Mantenga la boca del gato cerrada y cuente hasta 10.
5.- Saque la píldora de la pecera, y al gato de encima del armario. Llame a su esposa, que está en el jardín, para que le ayude.
6.-Arrodíllese en el suelo con el gato firmemente sujeto entre sus rodillas. Mantenga sus patas traseras y delanteras quietas. Ignore los gruñidos que el gato emite. Pídale a su esposa que sostenga la cabeza del gato con una mano, mientras le abre la boca con una regla de madera. Eche la pastilla dentro y frote vigorosamente la garganta del gato.
7.- Traiga al gato de la lámpara de la cocina. Coja otra píldora de la caja. Recuerde comprar una nueva regla y encargar unas cortinas nuevas. Barra cuidadosamente los trozos de figuras de porcelana y póngalos aparte para pegarlos luego.
8.- Envuelva al gato en una toalla grande y pídale a su esposa que lo mantenga estirado, sólo con la cabeza visible. Ponga la pastilla en una pajita de refresco. Abra la boca del gato con un lápiz. Ponga un extremo de la pajita en la boca del gato y el otro en la suya propia. Sople.
9.- Lea el prospecto de la caja para asegurarse que la pastilla que se acaba de tragar no es dañina para seres humanos. Beba un vaso de agua para recuperar el sentido del gusto. Aplique apósitos en los brazos de su esposa y limpie la sangre de la alfombra con agua fría y jabón.
10.- Traiga al gato del tejado del vecino. Tome otra píldora. Ponga al gato en el armario y cierre la puerta sobre su cuello, dejando sólo la cabeza fuera del mismo. Fuerce la apertura de la boca con una cuchara de postre. Arroje la pastilla dentro de la boca del gato con una goma elástica.
11.- Vaya al garaje a buscar un destornillador para volver a colocar la puerta del armario en sus bisagras. Aplíquese compresas frías en sus mejillas y verifique cuándo fue su última dosis de antitetánica.
12.- Llame a los bomberos para bajar al gato del árbol que hay en la calle de enfrente. Discúlpese con su vecino, que se acaba de estrellar tratando de escapar de su gato furioso.
13.- Tome la última píldora de la caja. Ate las patas delanteras del gato junto con las traseras con una cuerda.Atelo firmemente a la pata de la mesa de la cocina. Busque guantes de trabajo pesado. Mantenga la boca del gato abierta con una pequeña palanca. Póngale la pastilla en la boca seguida de un trozo de carne. Mantenga la cabeza vertical y vierta medio litro de agua a través de la garganta del gato, para que trague la píldora.
14.- Haga que su esposa lo lleve a urgencias. Siéntese tranquilo mientras el doctor le venda los dedos y la frente y le saca la píldora del ojo. En el camino de vuelta a casa, deténgase un momento en la tienda de muebles para comprar una nueva mesa.
15.- Por último, arregle con una inmobiliaria la compra de una nueva casa, y llame al veterinario, para averiguar si tiene algún hámster para vender.

Mejor consíganse un perro .. JAJAJA
Atte.
Cristian Segura L.

Saturday, January 20, 2007

LIMPIANDO EL BAÑO ... FILOSOFICAMENTE

Considerando que, después de bastante tiempo, no lo hago, no me queda más remedio que limpiar el baño, he decidido buscar argumentos firmes y razonables que justifiquen imbuirme en tan desagradable empresa.

Apelando al Método Cartesiano y, más específicamente, a su moral provisional, lo primero que debo considerar, es tener el suficiente “DOMINIO DE MI MISMO” como para no salir huyendo del departamento, con rumbo desconocido, a sobornar a alguien para que haga el trabajo que legalmente le corresponde a mi persona. Una vez que, estocaicamente he dominado el instinto de conservación inicial, hay que tener la “FIRMEZA Y DECISION” para comenzar la labor y, desde luego, terminarla. En este punto me encuentro preparado para aplicar, en toda su gloria el conocido método postescolástico, ahora denominado cartesiano, según el cual:

  • Primero: No voy a aceptar por cierta ninguna cosa que no sepa con seguridad que lo es, es decir no voy a dejar de pasar cloro por la tina hasta que no me asegure de que cualquier resto desagradable fué total y completamente erradicado, de este modo no me quedará duda (ni al que ingrese posteriormente al baño), de que vive alguien decente en este recinto.

  • Segundo: Voy a dividir cada una de la tarea total en tantas otras como sea posible para su correcta ejecución, algunas de ellas son: limpiar y desinfectar la tina, limpiar y desinfectar el lavatorio y es “excusado”, limpiar el techo antes de que lleguen a vivir los pitufos en él y, finalmente pero no menos asqueroso, limpiar el piso.

  • Tercero: El orden en que desarrollaré las tareas será el óptimo para que no quede DUDA RAZONABLE de la limpieza de mi baño.

Finalmente, no me queda más que comenzar la tarea y considerar que, después de todo, cualquier cosa que encuentre en el piso o la tina o en la tasa, no pertenece mas que a mi propia persona, es decir viene desde mi SER(casi un argumento ontológico), por lo que a priori no podría ser dañino para mí, o no?

BIBLIOGRAFIA

R. Descartes, “El Discurso del Método”, págs. 87-105, Ed. Bruguera, Barcelona-España 1980, 5ta. Ed.






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